Limpiar ropa
A todos nos pasa de vez en cuando:
queremos llevar esa blusa o esos pantalones, pero
están sucios. Por eso los metemos en la
lavadora y los lavamos solos. El problema es que
algunas lavadoras gastan la misma cantidad de
electricidad y agua, sea cual sea su carga.
Entonces, ¿por qué no añadir
algunas cosas más y llenar la lavadora
debidamente? De esta manera usted ahorrará
dinero lavando más ropa y gastando la misma
cantidad de energía y agua.
Y la ropa quedará tan limpia como siempre.
La cantidad de detergente que
usted debe utilizar depende de la dureza del agua
en su región y del grado de suciedad de
la ropa.
Siguiendo las instrucciones del envase obtendrá
los mejores resultados, ayudando al mismo tiempo
al medio ambiente.
Dado que los fabricantes intentan
mejorar continuamente sus productos, estas instrucciones
pueden cambiar de vez en cuando.
Por eso, es conveniente leerlas periódicamente,
incluso si utiliza siempre la misma marca.
Mucha gente sigue pensando que
se necesitan altas temperaturas para lavar bien.
Hoy en día la mayoría de los detergentes
lavan bien a bajas temperaturas de modo que no
suele ser necesario lavar a altas temperaturas;
además, de esta forma se gasta más
energía de lo necesario.
¿Por qué no se
acostumbra a lavar a 30ºC o incluso a temperaturas
inferiores según la ropa que lave? Puede
ahorrar +/- 40% energía y disminuir la
factura de la electricidad mientras su ropa queda
tan limpia como siempre.
Todos sabemos que para fabricar
envases se necesitan recursos naturales. Por eso
le aconsejamos que reutilice los envases permanentes
o rellenables y compre envases de recambio en
la medida de lo posible.
El producto es idéntico
pero se gasta menos cartón y/o plástico:
una ventaja para su cubo de basura y para el medio
ambiente.
También puede reciclar los envases si su
ciudad dispone de la infraestructura necesaria.
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Lavar sin perjudicar el medio
ambiente
Organizaciones europeas de consumidores y la industria
de detergentes se han adherido a las recomendaciones
de la Comisión Europea para el uso racional
de los detergentes de lavado de ropa y ser, de
esta manera, más respetuosas con el medio
ambiente.
El acuerdo se tomó en
la Cumbre de Río de Janeiro de junio de
1992. Bajo el título de Agenda 21, se aprobó
un programa de acción para crear las condiciones
de un desarrollo duradero y respetuoso con el
medio ambiente
El propósito de esta
campaña consiste en conseguir que, en el
año 2001, se reduzca en un 5% la cantidad
de energía gastada en cada lavado en Europa
respecto a las cifras del año 1996. También
se persigue disminuir en un 10% el peso de detergente
y de material utilizado en los envases, y en otro
10% la cantidad de componentes orgánicos
difíciles de eliminar del medio ambiente.
Estos objetivos han sido asumidos voluntariamente
por la Asociación Internacional de Jabones,
Detergentes y Productos Afines (AISE), que incluirán
en los paquetes consejos para conseguir ese ahorro.
La campaña afecta a 18 países europeos,
entre los que se encuentra España, e incluye
a 150 fabricantes y empresas de toda Europa que
han acordado dirigirse a 144 millones de hogares
europeos (384 millones de consumidores) para solicitar
su colaboración en el proyecto.
Ahorrar con la lavadora, el objetivo
Los 11 millones de hogares españoles realizan
actualmente alrededor de 2.960 millones de lavados
cada año, con un coste total superior a
los 205.000 millones de pesetas (70 pesetas por
lavado), según cálculos realizados
por técnicos.
Aplicar estas medidas de racionalidad
podría reducir el gasto en lavado de los
hogares alrededor de un 7%. El ahorro total para
los hogares españoles podría situarse
en torno a los quince mil millones de pesetas
anuales (algo más de 5 pesetas por lavado).
Los cálculos indican que, si en España
se siguiese estrictamente la campaña, en
el año 2001 conseguiríamos ahorrar
más de 50.000 toneladas de detergente,
suficientes para llenar 40 piscinas olímpicas.
En cuanto a energía eléctrica,
el ahorro alcanzaría los 87 millones de
kilovatios hora, equivalente al consumo de alumbrado
público de una ciudad como Madrid durante
un año.
Consejos para un lavado más
ecológico
Reutilice los envases permanentes o rellenables
y compre recipientes de recambio en la medida
de lo posible. El producto es idéntico
pero emplea menos cartón o plástico,
una ventaja para su cubo de basura y para el medio
ambiente. También puede reciclar los envases.
Antes de lavar clasifique la ropa de la colada
por colores, tipos de tejidos y nivel de suciedad,
y asegúrese que se hacen coladas con el
mismo tipo de ropa. Así, se utilizan las
mejores condiciones de lavado (programa, temperatura
y dosis de detergente). Las prendas de color,
las sintéticas y las poco sucias, por ejemplo,
se pueden lavar a menor temperatura que las prendas
blancas, las de algodón y las muy sucias.
No use la lavadora con poca ropa. A todos nos
ocurre en ocasiones: queremos vestir esa blusa
o esos pantalones, pero están sucios y
los lavamos solos. El problema es que algunas
lavadoras consumen la misma cantidad de electricidad
y agua, sea cual sea su carga.
Dosifique en función de la suciedad y de
la dureza del agua. La cantidad de detergente
que usted debe utilizar depende de la dureza del
agua en su localidad y del grado de suciedad de
la ropa. Siguiendo las instrucciones del envase,
obtendrá los mejores resultados y ayudará
al medio ambiente. Conviene leerlas periódicamente,
incluso si utiliza siempre la misma marca, ya
que los comerciantes varían las características
del producto.
Evite utilizar detergentes que incluyan fosfato
entre sus ingredientes. El fosfato es el componente
más controvertido de los jabones para lavadora.
Su función consiste en ablandar el agua
para mejorar así el poder limpiador. Pero
actúa como un poderoso contaminante: una
vez en los ríos, provoca el crecimiento
de las algas, lo que impide al oxígeno
llegar a los peces y al resto de la vida acuática
(eutrofización). Hoy en día existen
muchos jabones (por ejemplo, la mayoría
de los detergentes líquidos) que no lo
utilizan.
Lave con la temperatura recomendada más
baja. Hoy en día la mayoría de los
detergentes lava correctamente a bajas temperaturas.
Además, con temperaturas elevadas se gasta
más energía de la necesaria. Puede
ahorrar hasta una 40% y disminuir la factura de
la electricidad y su ropa quedará tan limpia
como siempre con agua fría. El 90 % de
la energía eléctrica que precisa
la lavadora se consume en el calentamiento del
agua (un programa a 90 grados gasta cuatro veces
más electricidad que a 40 grados) y sólo
el 10% restante en mover el motor que acciona
el tambor.
Utilice la lavadora a plena capacidad, ya que
este electrodoméstico emplea prácticamente
la misma cantidad de agua y electricidad si trabaja
lleno o semivacío. Existen programas económicos
o de media carga que evitan derroches cuando la
lavadora no está llena, pero si bien gastan
menos que un programa completo, dos lavados de
media carga consumen siempre más electricidad
y agua que uno con el tambor lleno.
El sol es la mejor secadora. Conviene aprovechar
la acción directa del sol y del aire para
secar la ropa. Así, las prendas se conservan
mejor y se ahorra energía, sobre todo considerando
que las secadoras consumen más electricidad
que las lavadoras trabajando con el mismo volumen
de ropa. Si no se puede o no quiere prescindir
de la secadora, son preferibles las de circulación
con salida exterior de aire a las de condensación,
ya que para igual rendimiento las primeras gastan
hasta un 15% menos de energía eléctrica.
Las cargas parciales de las secadoras emplean
más electricidad por kilo de ropa que las
lavadoras. Al adquirir una secadora nueva es imprescindible
que disponga de la misma capacidad de ropa que
la lavadora. Si es menor, habrá que repetir
la operación de secado, y si la secadora
cuenta con más cabida, funcionará
sin aprovechar la carga completa.
Para eliminar las manchas difíciles sin
dejar rastros, se puede recurrir a algunos remedios
caseros. Las manchas de tinta y bolígrafo
desaparecen si se tratan localmente con jugo de
limón, sal o yogur y posteriormente se
lava la prenda con agua tibia. Si son recientes,
bastará remojar la zona ensuciada en leche
templada y después lavar toda la prenda.
La vieja pastilla de jabón o el jabón
de escamas han comenzado a valorarse nuevamente
debido a sus posibilidades de uso, inocuidad y
eficacia. Las pastillas de jabón verde,
por ejemplo, son ideales para la limpieza de hornos,
cacerolas y demás enseres de cocina. Para
superficies lacadas nada mejor que jabón
duro: además de quedar impecables, recuperan
su brillo original.
Eutrofización y calidad del agua
La eutrofización es una contaminación
mediante fosfatos, pesticidas, etc. que se produce
en los ríos y pantanos. Estos agentes químicos
provocan el crecimiento de las algas, y éstas
impiden al oxígeno llegar a los peces y
al resto de la vida acuática. Dicha contaminación
está ligada a los fosfatos de los detergentes
y, sobre todo, a la creciente aplicación
de fertilizantes y plaguicidas en la agricultura
española. En los últimos años,
se ha producido una degradación general
y acelerada de la calidad del agua en los embalses.
Los estudios realizados en diversas presas repartidos
por nuestro país muestran que, en más
de la mitad, el grado de eutrofización
ha aumentado.
La calidad del agua depende de
una serie de normas de obligado cumplimiento.
Existe un gran número de Directivas comunitarias,
traspuestas al ordenamiento jurídico español,
que imponen unos requisitos exigentes y concisos
respecto a la calidad que las aguas deben poseer
en función de su uso.
Actualmente, la calidad general
de las aguas superficiales españolas no
es del todo satisfactoria, según el Libro
Blanco del Agua, a la luz de la legislación
vigente y de las aspiraciones existentes en el
seno de la sociedad. Aunque el estado de la cabecera
de la mayoría de los ríos de la
mitad norte peninsular presenta un grado óptimo
de conservación, a medida que van discurriendo
por núcleos urbanos e industriales el grado
de contaminación de las aguas aumenta,
llegando, en algunos casos, a un estado muy degradado
en sus tramos medios y finales.
En la mitad sur, si bien los
problemas son similares a los de la mitad norte,
la calidad del agua en las cabeceras empeora como
consecuencia de los menores caudales presentes,
lo que origina una menor dilución de los
vertidos contaminantes. Todo ello se ve acrecentado
este año por la cíclica sequía.
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